Editorial: Una medida que ya no se puede postergar más

Por Eduardo Fibiger

El trágico accidente del domingo último no solo desnudo una realidad social cada vez más evidente en la ciudad como es el alto consumo de alcohol y otras sustancias, sino también la falta de atención por parte del estado municipal en muchos aspectos, que no es propio solamente de la actual gestión, y en lo que vengo insistiendo desde hace mucho.

El tránsito es una de ellas. Y la Avda. Nuestra Señora del Carmen en especial, que de paso debería llevar el nombre de nuestra patrona que es del Rosario, porque es una de las calles más transitadas de la ciudad.

La arteria tiene casi 20 cuadras de extensión pero solo 5 asfaltadas.

Es un ingreso y egreso de vehículos permanente hacia los barrios Urquijo, Elena y la zona rural en ambas puntas. Es doble mano, tanto para circular como para estacionar. Allí funciona la delegación municipal, una estación de servicio y un corralón, lo que obliga a un frenado  permanente. Amén de una pista de salud ubicada a uno de sus laterales y por la cual muchos vecinos caminan diariamente a distinta hora.

Reclamos de vecinos, choques varios y creo algún proyecto presentado en el HCD hace tiempo no lograron evitar, lamentablemente, la tragedia que muchos veíamos venir.

Es hora de que la municipalidad de Patagones coloque reductores de velocidad en la modalidad que sea. Como hace en Carmen de Patagones.

Es una medida que no se puede postergar más. Costo una vida y secuelas serias a otra más allá de las causas del accidente que no justifica nada. Nos puede pasar a cualquiera y en cualquier momento.

Como paradoja de la situación vale mencionar que la calle si tiene “lomos de burro” en su parte de tierra.

También es necesario un ordenamiento del tránsito que incluya lugares en los que se pueda estacionar y que tipo de vehículos lo pueden hacer.

Todos los que transitábamos por el sitio sabíamos que ese colectivo no debía estar allí porque obstruía la visión hacia adelante cuando, al mismo tiempo, se debe mirar hacia atrás y a los costados.

Es que la arteria tiene la particularidad, en el lugar del accidente,  de que los autos desembocan en la avenida por dos calles al mismo tiempo, una en forma diagonal y otra perpendicular, a lo que se le suma el tránsito en ambos sentido de la propia avenida. Eso se repite en 6 lugares diferentes en los 500 metros en que está pavimentada.

Hace algunos años atrás se vivió una situación parecida  en la Avda. Don Bosco, aunque sin llegar a la tragedia,  que se solucionó, justamente, con la colocación de tres “lomos de burro” cuyo valor económico es insignificante.

Medidas similares deberían estudiarse y tomarse en la Avda. Santa Cruz.

Esta editorial no tiene por objetivo herir la sensibilidad de nadie. Solo tiene la intención de que las autoridades tomen conciencia de la situación e implementen medidas para evitar que otra vida se pierda.

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